jueves

Al oído

El inmenso parecer solemne e irreparable, demuestra filas de un montón de figuritas atraídas por el siniestro. Me tiro contra la tele y no hay whisky, no existe blasfemia tan pura. Si nos ponemos realmente a perseguir esos objetivos que nos hacen apropiarnos de cierto tipo de verdades, se sabrá lo "acuoso" a recorrer, la persecución hacia otra forma meramente imparcial, correlativa y hasta conmovedora, me hace creer que acaricio una plegaria, un nirvana o un siniestro dependiendo tales perspectivas. Esa impaciencia que nos marca y nos amontona, que nos hace sofisticar nuestra visión día a día, y estas cualidades que emergen ¿porqué?. La maravilla está en poder estipular de ante todo la suma discusión. Si desplazamos por parte nuestro fin con el fin de obtener otro paralelo con casi la misma meta ¿habrá otro escalón?. Las necesidades no van a calmarte, son como una capa de otros miles de reflejos, el bienestar es la risa y el odio, la armonía es codiciada, es juzgada y esta comprometida siempre a modificaciones.

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