lunes

Síndrome de quo

La mera responsabilidad de ciertas acciones, nos hacen un tanto frágiles dentro de un mundo que no podemos escapar fácilmente. Cuando vamos camino a casa, amasijamos tal vez algún portal de sueño irrelevante, con sospechas de silencio entretenido. Esa mañana que nos trae el flujo de un torbellino, sosegado por palpitar contracciones de alta calamidad. Balbuceamos en aquella parte del tiempo todo momento hasta encontrar el punto en donde se concentran ciertas formas cromatizadas de stereogramas inmutables.
La luna y el reloj, conservan la niebla de una noche abrumadora y con escapes de un montón de probabilidades elocuentes. Ni el reflejo en la pantalla, ni un viaje al mar azul convertido en plataforma interpersonal. Es... Invisible, Viejos ratones del tiempo..


Oso del sueño suave dibujo,
ven a mi casa en la ciudad descalza...
Rompe los cercos que te maniatan,
todo está bien es solamente tuya...
Abre mis ojos! abre mis ojos.

Hola, hola.
Es lo que dijíste cuando me víste.
Hola,
Es lo que dijíste cuando me víste.
Hola señor, señor sol...

Abre mis ojos abre mi sol,
abre mis ojos abre mi piel la tuya...
Dentro del mío sangra la fruta,
luz de la lluvia sobre la primavera...
Luz de la lluvia! abre mis ojos.

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