viernes

Jorrór (parte 2)

Jueves a la noche, lluvia, frío y viento en el lejano campo lejos de todo, valga la pena. Ella, como siempre sola en su cuarto, velas encendidas, el cenizero cargado y disfrutando de una lectura trivial de libros causilocos. La casa es grande, dos altillos en cada ala, inmensa. En un momento de su cálida lectura escucha ruidos de cristales en la cocina, que parecieron estrepitarse hacia algo, justo debajo de su dormitorio. Pero ella desesperada, se levanta de su lecho adormecedor y se balancea hacia el lugar del hecho, en un vaivén baja las escaleras, lo único que logra ver son unas variabilidades de tamaños de vidrios y una ventana que al parecer estuvo en problemas. Pero no fue al caso, ella reviso todo en vano, su teoría dispuso al viento haber cometido todo. Decidío etonces disponer de una comida rápida, cuando abrió la nevera su sorpresa fue exquisita, la cabeza de un animal canino sofocó sus ojos por dentro y relleno sus intestinos de escuajicas y grotinjas entrañas destrozadas y aglutinadas por el sabor del hambre producirse entre la grieta. Cuando regresó a su cuarto devolvió a su mente tal cálida lectura, ya acostada, logró ver como las hojas que apaciguaba en la somnolencia se llenaban de sangre suya por debajo mismo del marcador de tales papeles escritos , comenzó a sublevar el estertor agonizante de las ultimas horas, a perpetuar por el dolor del mareo explosivo e incontenido, a desatar la furia por el rival del día, aunque los gritos incompetentes tambíen sean en vano.

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