domingo

Es de noche y no terminé

Los encuentros de ciertos grupos volcados a desmesurar el tiempo hacen salpicar heridas. Y lo digo porque a veces hay como unas olas de circunstancias, que se conectan de manera tal que te aseguran una supuesta proporción en un grado envuelto por una risa , tal vez por no apaciguar el decaimiento de la incertidumbre, desconocida siempre para uno mismo. Estos días, deje restos de aire solidificado en partes brumosas, que son contemplados por amuletos regocijados de sueños de entre miles de almas olvidadas en la espera. Los días creen que convencen el caminar, hoy es resaca y hay lluvia y hay viento y humo y el búho dijo estar en el amanecer. Todavía me acuerdo de la altura de tu pelo y la máquina controladora de partes azarosas, entre pisos subterráneos quedé incorporando cosas que siempre faltarán a pesar de que vuelvas por ellas. Ya estupefacto como siempre, pierdo el sentido de la distancia, las calles me son angostas con la luna malgastada por la luz del sol, me desenvuelvo en un cálido arrecife ensoñado, purificado por cosmos alternados. Solo hay sol en tu aura in vernadera, se contiene sobre tu admirable vis ibilidad.

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