martes

Preámbulo ruidoso


Las expectativas por estar cada día mejor, conmueven gran parte de un puro revuelto de imágenes mal contempladas. La mayoría del tiempo es malogastado en circunstancias azarosas, del mundo-azaroso. Como establecerce en un grado perpetuo de esa reciprocidad constante que cautive parte de esos estados eufóricos, que serán derrotados, pero están apegados a mente y venas. Mantenerlos, controlarlos, ver en sí un interior suspendido minuciosamente, no letárgico ni tampoco amparado (tipo oh que loco) sino interpretar en la mínima tonalidad de la voz y que se complique aún mas entre lo vasto de todo este alrededor por ejemplo.

lunes

Distancia Perfecta

Creo que el Edén no es tan perfecto como la distancia entre tu cintura y mis manos. Recordarte hace fundir mi silencio sobre mareas inabordables y tus palabras, hicieron de mi pulso un incremento casi aterrador. La armonía fue tal que seria en vano encontrar la milésima de segundo donde te encontré, perdida en tu universo. Era como que las luces conspiraban para q los astros manifiesten exhuberantes constelaciones solo para nosotros dos. Fuimos envueltos por una capa única, perdimos esa noción de tiempo y espacio y sobre todo lo que hacíamos. Realmente despegamos un vuelo único, tan natural como el viento acariciando los árboles y llevándose las olas. La hermosa sensación sobre lo paradisíaco de tu cuerpo, sostenido por tus labios en la inmensidad de tu piel, calmaron mi silencio en la noche que alguna vez fue iluminada por galaxias entretenidas.

viernes

De un mañana con sabor añorado

Cuando limitamos el campo visual alternativo aún mas de lo que está limitado, sentimos como se entorpecen los pasos en cada artibuto. Se genera algo así: un imán colándose tras los alambres de púa que tiene alas y se manifiesta con sensibilidad exquisita. La focalizacíon entonces, pasa por debajo de la marea desmesurada en circuitos de cristal hieloso casi derretido, como sobrellevando el congelamiento sobre el deslizarse de una ladera. No interesa nunca el alcance de la distancia, como que consiguiendo lo que quiere embarca zarpando un mantel con café sobre desdichas alteradas. Solo el sentir sigiloso corresponde a una tierra de huellas. A veces el mañana se me condiciona en un ser inoperante hacia un creer meticuloso, estipulado y pormenorizado.
Entonces respiro, permanezco sobre la incesante parábola operante de armar un arraigado sol de insomnio, como el viento apaciguado que sufre en el aire casi frenético.