viernes

Canción de cuarto creciente


Puedo ver las gotas de lluvia sobre tu cara
ellas te preguntan si querés creer
y tus labios contestan que si, pero
el vendaval, te sostiene
la sal espesa, se ríe en tus arterias
el piso no se hunde solo
hace al cielo desplomarse

Figuras esbeltas de paladares antiguos,
enemigos de los sueños rotos,
configuran órbitas de habituales paisajes
rellenados de arena nefasta.
Pero oímos la voz que nos calma
desde los cimientos de aquella noche
sobre los escombros de un espejo lastimado

Si tu reflejo no ve mi agua
es que tu sombra vio mi confusión
y esa es una casa, de inmensos balcones
no podría caerme! y no podría ver antes!
que tu sonrisa desprende mis "no-olvidos"

Sobre tus pasillos camino
como en un laberinto eterno
buscando luces apropiadas
recortando flores enigmáticas


Su visión imprecisa no canaliza la forma aguda de antenas colapsadas.

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