jueves

Sol sofisticado

La penumbra ruidosa otra vez me aclama y persigue mi sombra, no acaricia el suave precipicio de recuerdos que se rompen verticalmente. Es que, la suma de aconteceres relevantes amortiguan la moraleja ya anticuada,la bienvenida sobre horas permanentes que dan a gusto las dosis permitidas sobre una especie de acuerela no tan distante pero que se asimila la verdad escondida en laureles de hierro casi platinados.
La suavidad de la noche, es como el jabón casi-tocador que culmina con un espasmo admitido por melancolicos y risiueños atardeceres, determina el colapso anti-territorial que abanica una gran parte de un ser que quiere segui estando vivo pero sabe que de a poco se nutren los cimientos de su tumba, que la oscuridad lo escabulle en formas paranormales y no resalta el poder de una especie de magnetismo entretenido por aureas incoloras. El hecho de contemplarse sobre una tesis de antagonismo superflúo, noooo, lo seguirá condicionando como un "quehacer" fácil y catalogado por tonos de espesas hojas disueltas, estrechas, comprimidas (tal vez).

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