viernes

El invertebrado

Volver a llegar mas alto, implica determinados movimientos atormentados! -Suplicó el invertebrado aquella vez por la nube negra de la ciudad oscura.
Tanto hizo para alcanzarla, que trepó imprevistos atardeceres, se entorpeció poco a poco en cada paso, en fin, concretó de una vez por todas, el elixir de esta vida.
Digamos que el flujo en su sangre ya elige nuestro límite, pero también lo encierra en cautiverio para que se calme la marea, se propone a gastar aturdidas interacciones hasta culminar con cierto tipo de verdad incolora.
El sabor intrínseco de toda la parte alentadora, la consecuencia absoluta del devenir constante, los gastos imprevistos y la velocidad del asfalto, sofocaron al invertebrado en prefacios para un vendaval.
El mismo emancipaba el color del sol, construía las tardes provisorias en imágenes alternativas y acariciaba los pastos antes del rocío madrugador.
Sus minutos caóticos no demoraron, miles de apogeos se aventuraron en perseguirlo, pero su trabajo ya no era el de antes, ahora colocaba su sueño en las nubes negras de la ciudad oscura y dejaba al sol enmudecer en su fogata.

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