miércoles

Vuelta volver


El ruido del zumbido en mibemol
los grillos de la noche desierta
hay una tele prendida en varias casas
y un lugar para fumar en mi terraza
somos tan mejorados que el dolor
de las puertas que abrimos
y dejamos abiertas
luego vuelven porque se olvidaron
de llaves en la mesa
de contar bien las estrellas.

Mejor conseguir un florero, transplantar vida
y prometerle sonrisas a las vecinas
Silbar despacio entre aparatos
dolientes sin embargo
que te ayudan un quehacer
derribando excusas del ayer
amortiguando casi el querer.

Nunca creí en cruzarme con
unas alas gigantes de antes
un voltaje directo a la delicia
un sinsentido de los anormales.

El mundo alrededor de la rueda,
que te observó así, despierta.
Y la anestesia, que rara vez se acerca.

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